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25 diciembre 2012

OBTENIENDO RESULTADOS

Pasadas unas fechas, volvimos a la zona en la que Uge había obtenido la captura de la bonita comun de 10 kg, esperando tener también buenos resultados; esta vez nos decidimos por un puesto que se encontraba unos 200 metros más arriba de donde paso Uge la última sesión.

Mi hermano y yo pasaríamos una noche en el puesto comentado, por lo que quedamos con Raul y Uge en un punto cercano durante la mañana, ya que ellos tenían pensado realizar una jornada de buceo en la zona, para mapear ambos puestos y buscar los puntos calientes más adecuados.

Sobre las 10.30 estabamos los cuatro en la zona elegida, nosotros preparando aparejos, cebos y cebado, y la pareja Uge-Raul, enfundándose los trajes de neopreno para invierno de la casa Kynay. Para esta sesión y dadas las condiciones del lecho pescado, decidimos utilizar montajes con cebos levantados del fondo

 Empezado el mapeo de la zona, un trabajo laborioso que duro varias horas...

09 diciembre 2012

LOS PRIMEROS FRIOS

Con la llegada del frío, decidimos preparar una jornada buscando la captura de algún buen ejemplar. Preveíamos que la bajada de las temperaturas y los cambios de tiempo que sufrimos por octubre, llevarían a nuestras amigas a iniciar un proceso de alimentación voraz de cara a ganar calorías para pasar el crudo invierno.

El puesto elegido fue un tramo de río, con una profundidad bastante lineal, entre los 4,5 y los 5,5 metros sería la profundidad a pescar, fondo cenagoso y orillas complicadas por la cantidad de árboles caídos y ramas sumergidas que habíamos detectado visualmente. La zona nos parecía interesante, porque habíamos visto moverse el pescado y algún buen “bote” habíamos escuchado en nuestras sesiones de investigación.

La idea era pescar a muy corta distancia, no necesitábamos hacer lances de más de 20-30 metros; sabíamos que los peces serían recelosos y que la comida natural debía empezar a ser escasa por la bajada de temperatura y los cambios de tiempo.

Montamos una línea madre en 0,40 y un puente en 0,50 con el fin de salvar la espadaña, abundante en las orillas y soportar el roce de la línea con las ramas y árboles que caían sobre el río. El plomo colgante y de 70 gramos con el fin de que no se adentrase demasiado en el cieno y montado en el formato “running rig” para procurar que nuestras amigas tomasen el cebo con más confianza. El bajo, un trenzado recubierto, del cual pelaríamos los dos últimos centímetros pegados al ojal del anzuelo y como anzuelo un número 4 tipo widegape que nos asegurase firmeza en la clavada y poder forzar el pez si fuese necesario.


 
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