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30 marzo 2016

SESIÓN EN ORELLANA

Hacía tiempo que no visitábamos el embalse de Orellana, y aunque no teníamos previsto pescar durante estos días, los astros se conjugaron para que pudiésemos disfrutar de unos días de vacaciones, por lo que decidimos aprovecharlos y bajar por tierras extremeñas.

La salida no estaba preparada con antelación, así que justo el día anterior a la salida, organizamos el material de pesca y preparamos montajes suficientes para tentar a las bravas carpas de Orellana; como siempre, montaje blowback, con anzuelos Mugga continetal y Talon tip en talla 6,  de bajo de linea probaríamos el Kamo de Korda en 35 lb, bajo recubierto que va cambiando de tono y que nos dejó una buena sensación a lo largo de la sesión, y nuestro habitual Mantis verde en 25 lb.

Tampoco teníamos preparado cebo alguno, salvo un gran cubo de grano congelado (chufa, maíz y cañamón), por lo que tocaba decidir que boilie utilizar en esta sesión; en Orellana siempre nos gusta utilizar un boile dulce, afrutado y no excesivamente pesado, por lo que descartamos los basados en harinas cárnicas y/o pescado; pensamos en un clásico que siempre nos ha funcionado en estas aguas, el tuti-fruti, tanto de Richworth como de Nash, pero queríamos darle una oportunidad a un boilie del que teníamos buenas referencias por parte de unos amigos ingleses; se trataba una bola de otro de los principales gurús ingleses en la fabricación de estos cebos, dulce y afrutada... así que con unos cuantos kilos, mas su dip y pop up, partimos a las 14.00 horas hacia Orellana.

atardecer del primer día

Tras 3 horas y media de viaje, llegamos a Orellana, tocaba ahora buscar la actividad de nuestras amigas por las distintas zonas que previamente tenemos marcadas en nuestros mapas de la zona, por lo que prismáticos en mano, nos dispusimos a visitar zonas y observar actividad; después de más de 1 hora visitando distintos puntos, no observamos actividad alguna, el embalse parecía literalmente "muerto". Al final, visto que el puesto que más nos gustaba de anteriores visitas estaba ocupado, decidimos darle una oportunidad a otro puesto cercano que, aunque no tenía nada de especial, nos parecía adecuado para las fechas y las condiciones climatológicas que teníamos, y una vez sondeado marcaba las profundidades buscadas a tiro de caña...el resto, se lo dejábamos a la suerte, tan presente en las jornadas de carpfishing, y a la buena predisposición de los peces, ya que dependemos de su actividad...si ellos no quieren entrar, no hay mucho que hacer, por más que se empeñen algunos, que aseguran que con sus cebos infalibles o su buen hacer por encima del resto, son capaces de arrancar picadas donde no las hay...no nos engañemos, podemos trabajarnos hasta la extenuación un puesto de pesca y venirnos bolo para casa.

Cebamos a unos 60 metros de distancia, entre 4,5 y 6  metros de profundidad, marcando la zona con un H-block, esparciendo unos 10 kg de grano en una superficie de unos 50 metros cuadrados. Las posturas las sacamos con la barca, depositando unos 20-25 boilies en cada postura cebada con bola y un par de paladas de chufas sobre la que llevaba chufas en el hair.

Pasamos más de 30 horas sin picadas, nadie por la zona parecía tener suerte en esos días, y rondaba por nuestra cabeza cambiar de ubicación; después de cenar, ya metido en los sacos, decidimos que a la mañana siguiente nos moveríamos a un puesto cercano, donde en uno de nuestros paseos del día anterior habíamos visto algunas carpas solearse, aunque de escaso tamaño.

La sorpresa llegó a las 03.00 de la mañana, una violenta carrera nos despertó en la tranquilidad de la noche; la inversión en el boile afrutado había dado dividendos y 15 minutos después teníamos sobre la moqueta una bonita común de algo más de 15 kg. La dejamos en el saco de retención, asegurándonos que tuviese buena profundidad, sin obstáculos en los que pudiese dañarse, cebamos la postura con la misma bola y nos volvimos a meter en el saco...no llevábamos ni 15 minutos intentando conciliar el sueño, cuando de nuevo, la misma caña marcaba otra violenta picada, clavamos y trabajamos la segunda común, otra vez con la misma bola, que tan solo llevaba 15 minutos en el agua.

Esta segunda captura parecía más grande que la anterior, sobre todo más larga...la dejamos reposar en el saco y por la mañana el pesaje nos sacaba de dudas, 17.750 kg, superaba en más de 2 kg la captura anterior.

15.250 kg de común que nos visitó a las 03.00 de la madrugada
17.750 kg, apenas 15 minutos después de la anterior captura
después de las fotografías, tocaba la suelta de las comunes

En apenas 15 minutos habíamos obtenidos dos buenas comunes, pero igual que la actividad llegó, se marchó, no volvimos a escuchar las alarmas hasta las 09.00 de la mañana, picada que apenas unos segundos después de empezar la lucha se desclavó. A las 11.00 comenzamos a recoger, la actividad volvía a ser nula, y decidimos dar por finalizada la sesión. Nos esperaban las 3 horas y media de carretera hasta llegar a casa.

Un par de semanas después de la anterior visita, volvimos por Orellana, con la idea de probar suerte en el puesto en el que habíamos visto pequeñas carpas solearse, con la esperanza de que siguieran por la zona. El tiempo era excelente, y pudimos comprobar que la zona presentaba actividad, aunque los peces que se movían eran de pequeño tamaño; confiados en que las grandes también llegarían, cebamos la zona con algo de grano y para las posturas nos decidimos por boilie equilibrado en 20 mm. Volvimos a utilizar los mismos boilies comentados en la anterior sesión.

cañas esperando la picada
Las picadas no se hicieron esperar y apenas un par de horas después de dejar las posturas comenzó un festival, con capturas cada 20-25 minutos; el problema era que todas eran de pequeño tamaño, no era lo que estábamos buscando. 

muchas carpas, pero no del tamaño buscado



A las sexta captura decidimos cambiar el volumen del cebo de postura; cambiamos los montajes, bajando un numero el tamaño del anzuelo, hair mas largo, y dos boilies de 20 mm comenzaron a adornar nuestras posturas.

Atardecía, y las picadas habían dejado de sucederse...parecía que la opción de la doble bola en 20 mm había sido acertada, y los montajes reposaban en el fondo, sin salir constantemente fuera del agua llevando consigo enganchada a una de nuestras pequeñas amigas.

atardecer del primer día
La noche fue tranquila, lo que aprovechamos para descansar, hasta que sobre las 08.30 de la mañana, mientras preparábamos el desayuno, un nuevo banco de carpas pequeñas volvió a hacer presencia por nuestro cebadero. Entraban sin problema a la doble bola de 20 mm, por lo que estaba claro que la idea de aumentar el volumen del cebo de anzuelo no había tenido los resultados esperados.

Pasaban las horas y las picadas se sucedían, pero todas de la misma quinta, tan solo una arrancada y posterior lucha de un pez que podía estar sobre los 11-12 kg y que perdimos a punta de sacadera.

algunas de las capturas, todas ellas muy parecidas


 curioso doble barbillón

Estaba claro que los peces estaban en la zona, un gran banco de ellos se estaba alimentando en nuestro cebadero, pero los pesos dejaban mucho que desear en cuanto a peso se refiere, no veníamos buscando este tipo de peces, aunque cualquier ciprínido es bienvenido, y se le dispensó el mejor trato posible hasta su posterior suelta.

Llego la hora de comer y tras visitar a los compañeros que estaban pescando unos puestos más alejados, decidimos comer y recoger, dabamos por terminada la sesión, en vista de las condiciones de pesca que teníamos; todas las capturas que se habían obtenido en estos días, eran de pequeño tamaño, nuestros vecinos habían probado incluso con bolas en 30 mm pero seguían sacando peces pequeños  que quedaban prendidos del anzuelo. Fue una sesión curiosa, nunca antes habíamos obtenido peces de tamaño tan reducido en este embalse y sobre todo en esta cantidad.

 
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